Proteína: la materia prima de tu fuerza después de los 50

Hola, hoy quiero conversar sobre algo que está en tu plato todos los días y que muchas veces pasa desapercibido: la proteína.
¿Te pasó de sentir que antes te recuperabas más rápido de un esfuerzo? ¿Que cargar las bolsas del súper o subir una escalera te cuesta un poquito más que hace unos años?
Si venimos hablando de cuidar el músculo para cuidar nuestro bienestar y autonomía, hay una pregunta que viene detrás: ¿con qué se construye ese músculo? La respuesta, en buena parte, es proteína.
¿Qué hace la proteína en tu cuerpo?
Pensala como la materia prima. Así como una casa necesita ladrillos para mantenerse en pie, tu cuerpo necesita proteína para sostener y reparar los músculos, y también para muchas otras tareas cotidianas: forma parte de tus tejidos, de tus defensas y de tantas funciones del día a día.
Después de los 50 es común comenzar a perder masa muscular, a esto hay que sumarle que la proteína se aprovecha con algo menos de facilidad, y por eso muchos especialistas en nutrición recomiendan prestarle más atención en esta etapa. No hace falta obsesionarse. Hace falta tenerla presente.
Ojo, y lo digo con toda honestidad: la proteína no es un remedio ni hace milagros. Es una pieza más de un conjunto: movimiento, descanso, buena comida y buenos vínculos. Cada necesidad es distinta, así que si tenés dudas sobre cuánta te conviene, lo mejor es consultarlo con tu médico o nutricionista.
¿Dónde la encontrás en la comida de todos los días?
La buena noticia es que no hay nada exótico. La comida de verdad ya la tiene:
- Huevos, carnes, pollo y pescados. Los clásicos de la mesa argentina.
- Lácteos. Yogur, queso: prácticos y fáciles de sumar en el desayuno o la merienda.
- Legumbres. Lentejas, garbanzos y porotos, que además aportan fibra.
- Frutos secos y semillas. Un puñado a media tarde suma más de lo que parece.
¿Y por qué comer bien, hoy, a veces no alcanza?
Acá quiero contarte algo que me parece muy importante. Aunque comamos sano, los alimentos de hoy suelen tener menos nutrientes que los de antes: menos vitaminas, menos minerales, etc. Se debe, en buena parte, al desgaste de los suelos y a sistemas de producción que buscan cantidad, pero sacrifican calidad.
¿Qué quiere decir esto? Que el mismo plato de siempre ya no nos da lo mismo de siempre. Y que, por más que cuidemos lo que comemos, puede quedarnos corto justo en lo que más necesitamos después de los 50.
Sumar proteína todos los días
Por eso, además de comer bien, en Kenko Life incorporamos B-Prote, la bebida de Fuxion que aporta proteína de forma natural, para tomar todos los días. No reemplaza ninguna comida: la complementa, y suma en cada jornada lo que el plato hoy no siempre alcanza a darnos.
Si querés saber cómo incorporarla a tu rutina, escribime y lo charlamos.
Tres ideas para sumar proteína sin complicarte
- Pensala en cada comida. Muchos arrancamos el día con té y tostadas y concentramos la proteína en la cena. Sumar un huevo o un yogur al desayuno ya cambia el reparto.
- Armá meriendas con intención. Un puñado de nueces con un yogur rinde más que algo dulce suelto.
- Hacelo hábito diario. Elegí un momento fijo del día para tu B-Prote. Lo que se repite todos los días es lo que se nota.
La constancia, otra vez
Como con casi todo lo que tiene que ver con cuidarnos, no es cuestión de hacerlo perfecto un día, sino de repetir lo simple todos los días. Una comida a la vez, un músculo a la vez.
Porque llegar a grande es un privilegio, y llegar con fuerza para disfrutarlo se construye plato a plato.
Probá lo siguiente esta semana: elegí una comida del día, la que sea, y sumale una fuente de proteína que hoy no tiene. Nada más. Después contame cómo te fue.
¿Cuál es tu fuente de proteína favorita para el desayuno? Contame, que quiero tomar ideas.
Gracias por leerme. Un abrazo grande.
Pablo — Kenko Life
WhatsApp 3544544960 · IG @kenkolifeok
Muy buena la explicación respecto a cómo aportar proteínas al cuerpo y mejorar la masa muscular . Mi proteína en el desayuno es el yogur griego